Ahora que estamos en pleno temporal de nieve, frío y lluvias; podríamos pensar en hacer una escapadita en un hotel construido en la nieve (para no salirnos del panorama). El hotel Kirkenes Snowhotel está construido de nieve y hielo en Kirkenes, Noruega. Tiene la particularidad de que al estar cerca del Mar de Barents, los huéspedes podrán disfrutar de las noches polares. Son aquellas cuando la noche dura más de 24 horas. Suele ocurrir desde finales de noviembre hasta finales de enero en los círculos polares.
El hotel se construye durante los meses más fríos abriendo sólo en invierno. Las habitaciones están decoradas con estatuas de hielo, tienen una cama doble con un saco de dormir que soporta las gélidas noches de la ciudad. Una curiosidad es que los cuartos de baño disponen de más calefacción que las propias habitaciones. El restaurante del hotel, hecho de madera, también dispone de camas extra para aquellos que no quieren dormir en la nieve.
WEB: http://www.kirkenessnowhotel.com/

En Bonn (Alemania) podemos encontrar un lujoso hotel: el Hotel Kameha Grand Bonn. Éste destaca por sus habitaciones de diseño extraordinario, sus numerosos tipos de habitaciones y suites y sus espectaculares vistas hacia el Rin.
Este hotel tiene un curioso diseño ondulado, debido a las facilidades geotermales que están instaladas en el sótano. Con estas instalaciones geotermales, el hotel produce menos residuos y es casi auto suficiente, produciendo más del 70% de la energía necesaria para la calefacción y la electricidad del hotel.
A disposición de los huéspedes el hotel cuenta con 190 habitaciones y 63 suites, diseñads por Marcel Wanders, dispone de varios tipos de habitaciones, llenas de detalles curiosos. Todos las habitaciones tienen techos de unos 3,10 metros.
WEB: www.kamehagrand.com



Este tipo de hoteles ya los hemos comentado en otras ocasiones. El que nos ocupa hoy es un complejo turístico en el macizo del Montseny, en Gerona, en una comarca llamada La Selva.
Unos inmensos abetos son el lugar de estos alojamientos, con capacidad para cuatro personas. Se accede a ellos a lo largo de una pasarela sumamente angosta y empinada, que también hace a la aventura.
El proyecto lleva el nombre de Cabanes als arbres, es decir, Cabañas en los árboles, y es dirigida por una pareja: Manu Grymonpré, de Francia, y Karin Van Veen, de Holanda. Su visión de la propuesta es una vuelta a la infancia y al viejo sueño de vivir en una casita en el árbol.
Estas cabañas fueron construidas con madera y cuenta con una doble y otras camas adicionales en caso de que se hospede una familia. Además, tienen terraza y un retrete que consiste en un cubo con serrín.
Están sujetas a cuatro cables que se sujetan a su vez al árbol de tal modo que no lo dañan, porque no hay que olvidar también que la protección del medio es una importante faceta de este proyecto. Se trata, sin dudas, de una verdadera vuelta a la naturaleza.

